<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4280943083177946837</id><updated>2011-08-28T05:35:24.774-07:00</updated><title type='text'>El rincón de nadie</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elstop.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4280943083177946837/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elstop.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Un hombre menos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10435045482951136092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4280943083177946837.post-7499340560259342340</id><published>2010-11-30T15:48:00.000-08:00</published><updated>2010-12-05T06:41:13.145-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&amp;nbsp;En la continuidad de mi esclavitud empresarial comenzé a notar cierto fenómeno, muy cotidiano para cualquiera y de poca importancia en la vida diaria. Al menos esa era mi concepción inicial. Salía del trabajo fatigado, preso de mi elección, de trabajar horas y horas con el fin de lograr no se qué, &amp;nbsp;y caminaba quince cuadras para tomarme un colectivo, un colectivo que espero no más de veinte minutos para luego esperar otro. Antes de hablar de colectivos me quiero detener en el transcurso a éstos. Las cuadras enmemoriadas que camino, siempre me deparan distracciones,&amp;nbsp;acontecimientos, diminutas aventuras, casi ficciones cortas para un peregrino como yo, que se contenta con lo poco que la libertad le ofrece. Sí, esa pequeña sensación que sólo se me presentaba en la vuelta a casa, la libertad&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Saben, siempre fui muy observador, un&amp;nbsp;minucioso&amp;nbsp;detallista del medio, y un total amante de la obra de Dios, la vida. Expresaré abiertamente este hecho, como ya dije, muy cotidiano para cualquiera pero que quizá en lo cotidiano radique este elemento sorpresa, esta fantástica maestría de la vida, la imperiosa sentencia del destino.&lt;br /&gt;Cierto día (no lo recuerdo exactamente) lo&amp;nbsp;vi. Después lo volví a ver, era un joven de unos veinte a veintipico de años, vestido de traje y corbata &amp;nbsp;como la mayoría de la gente, no era muy diferente al resto a no ser por sus únicos rasgos distintivos, los fisonómicos. Después había una mujer, de una silueta esbelta, fatigada, ausente de amor y lejos del cariño de cualquier hombre. Pero esto no le impedía caminar con ese aire poderoso que caracteriza a las mujeres seguras, firmes en su belleza.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Caminaban por Ríobamba, entre Tucumán y Lavalle, donde se cruzaban repetitivamente compartiendo un área y un lapso. El choque entre sus miradas no duraba más de dos a tres segundos, a veces cinco, dependiendo de la distancia en que el fervor de la seducción los obligaba a observarse. El frenesí daba su espectáculo de amor, y yo no podía más que detener la mirada y rendirme en la contemplación. No creo que jamás hallan sospechado de mi presencia.&lt;br /&gt;Los días pasaban y los cruces aumentaban conforme lo hacía el tiempo, y cuando más se sucedían, las probabilidades eran mayores. Yá era un patrón. Fijo, establecido, y dictaminado estaba el encuentro particular entre estas personas. Sin duda estos dos individuos sentían el misterio paralelo de sus vidas igualarse en un punto de ese espacio y tiempo compartido, pero aún en la intensidad del encuentro, no se conocían&amp;nbsp;comúnmente. Las estúpidas obligaciones, la malditas condiciones de la vida, los limitaban, y relegaban a un segundo plano lo que podría ser un amor inevitable.&lt;br /&gt;Quiero que usen nada más su imaginación y los vean parados allí y las trayectorias que se cruzan, y esas dos personas caminando a paso ascelerado, conociendo el destino, acostumbrados a que el reloj funcione, habituados al&amp;nbsp;designio inescrutable que sin saber que fue premeditado lo ejecutan casi a conciencia, pero ya no saben si son ellos, ya no saben quien lo hace cruzarse, pero aún así quieren verse, de hecho, quieren conocerse, pero no pueden, nó. Veánlos, allí están, se obserban, &amp;nbsp;y uno quiere saber qué es de la vida del otro, pero también está cierto de que nunca lo sabrá, lo admira, se admiran, lo admiro, y sé que jamás los veré, y nunca pero nunca volverán a verse, el tiempo los habrá distanciado, sólo el tiempo será el culpable, y ellos, pobres hombres, caminaran por otras calles, pensarán, tendrán una vida, y nunca sabrán nada acerca del otro. &amp;nbsp;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4280943083177946837-7499340560259342340?l=elstop.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elstop.blogspot.com/feeds/7499340560259342340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://elstop.blogspot.com/2010/11/la-continuidad-de-mi-esclavitud.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4280943083177946837/posts/default/7499340560259342340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4280943083177946837/posts/default/7499340560259342340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elstop.blogspot.com/2010/11/la-continuidad-de-mi-esclavitud.html' title=''/><author><name>Un hombre menos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10435045482951136092</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
